martes, 18 de noviembre de 2008

DIBUJANDO...TANGOS.



(Fileteado Porteño...todo un arte)


¡TANGO…luego existo, infinidad de veces he dicho esta frase, y así bauticé la lista de tango en el aparatito de DEEZER donde está sonando ahora mismo Oblivion, y es que el tango para mi es mucho, lo siento, lo vivo y lo dibujo a menudo en mi mente, porque cuando no lo bailo, lo escucho, cuando no lo escucho ni lo bailo… lo leo, otras me lo bebo a sorbitos pequeños, con el cimarrón en la mano mateando entre buenos tangos, hay veces que me gusta mirarlo y entonces, lo escucho, lo disfruto y sueño, pero siempre… un tango, me gusta descubrirlo a cada paso, y dibujarlo en el suelo a circulitos haciendo el lapicero, y es que el tango da mucho de si, se puede dibujar sobre el hielo o en un fileteado porteño, porque el tango es arte, el arte de mirarlo, de apreciarlo, de vivirlo, de sentirlo, de soñarlo y porque no…de dibujarlo, dibujó en mi alma un sentimiento que hace que sienta el 2 x 4 como si fuera mío, y es que existo…luego TANGO!


Silenciamos DEEZER para dibujar estos tangos.



POR UNA CABEZA (PATINAJE SOBRE HIELO)



BAILARINA DE TANGO (Para escuchar)

Música: Oscar de la Fuente.
Letra: Horacio Sanguinetti.

De satén y color negro, la pollera.
De charol y tacos altos, los zapatos.
Dibujando garabatos,
del ritmo que se adueña
tu estampa de porteña.

Tu conoces el secreto de los tangos
y es por eso que los bailas como nadie.
Y en los brazos que te abrazas,
que mística que pasas,
danzando en el salón.

Sacerdotisa del tango,
sacerdotisa sentida.
Rito es la danza en tu vida
y el tango que tu amas
te quema en su llama.

Sacerdotisa del tango,
que en los salones de rango,
bailas en brazos de un hombre
que luce el renombre
de gran bailarín.

martes, 4 de noviembre de 2008

EL LAGO ALUMINE

Mami, ¿que estás leyendo?
MI UNIVERSO DE TANGO, un libro de una escritora que se llama GOYA SASSONE
.

(Montaje, titulo y escritora de Campanilla)

¿Me lees un capítulo?...Dodi, mañana tenés que coger el bondi temprano, nunca ves la hora de irte a dormir y luego tenés que madrugar.
Sólo un capítulo mami...¿y de que va el libro?...Bueno, es una historia de amor y de tango...¿Y termina bien?...mi cielo, estoy por la mitad del libro,, espero que si, a mi también me gustan las historias que terminan bien, además soy de las que piensa que el verdadero amor...siempre acaba triunfando.

Mami, anda ¿me lo lees? ¿que capitulo tienes?...en este momento EL LAGO ALUMINE.
¿Me puedo sentar en tu falda? ¡dale Dodi!...sos más pesadito que vaquita en brazos, ¡Mamiiii! ¡No me digas eso!...te estoy embromando mi cielo, si mi Dodi es lo que más quiero, sentáte y estáte quietito, ¿tenés que tener todas estas maderitas encima?...

Me gustan mami, mira que finitas, son para hacer una casita, y un día te haré una para ti...¿siiii? soy muy afortunada cielo mio, bueno ahora te leo, ponte un poquito más asi entre mis brazos, te quiero...yo también cariño, empiezo:

EL LAGO ALUMINE

Había despuntado la mañana con un tímido sol, y en el campanario, el reloj jugaba a despertar los corazones aún dormidos de las gentes del lugar, el viento suave que entraba por las ventanas, transportaba olor a naturaleza, a hierba mojada, a leña recién cortada, a medias lunas, a mate y a pan, los aromas se mezclaban como los perfumes se mezclan en las perfumerías, olía a jabón y a ropa limpia, a ternura, a caricias de madres a sus niños, a colonia recién puesta, a vino derramado, a manteles de cuadros y sábanas blancas, la mañana se crecía y junto con ella, el


movimiento se hacia patente, el trasiego, el ir y venir, aunque no era dia de laburo, sus gentes gustaban de disfrutar, un dia soleado, que invitaba a pasear , a montar a caballo y llegar hasta el lago, ese lago de aguas cristalinas, frías, suaves, que hacia latentes las emociones con sólo asomarse a él, cuando mirabas al fondo, era tal la belleza que desprendía, que te mareaba, y sentías una sensación de atracción hacia sus aguas, una necesidad de zambullirse en ellas, de impregnarse de su frescura, como si al meterte dentro de él, fueses a salir renovado, y al notar las gotitas resbalar por el cuerpo eso hiciera sentirse una persona nueva.


Aquella mañana, no parecía como todas, Héctor se levantó y miró por la ventana, como si su mirada pudiera viajar más lejos que el espacio y el horizonte que tenia enfrente de si, trataba de alcanzar con su mirada más allá de lo que podían ver sus ojos, se acordaba de Milena, de su última conversación, de cuando colgaron el teléfono, de lo que les costó, habían pasado cinco meses, y parecía que todavía sentía su presencia, y lo difícil que había sido despedirse de ella, le venia a la mente el dia en que se conocieron en el ascensor, sus músicas compartidas entre ambos pisos, sus guerrillas tangueras, lo recordaba y se sonreía, aunque al mismo tiempo eso le anudaba y le apretaba el corazón, desvió la vista de la ventana, y como el ritual de todas las mañanas el cimarrón matearía su ausencia, puso música...lo primero que tuvo a la mano, tangos por supuesto, y la casualidad o la causa-lidad...

Como un fantasma gris llegó el hastio...hasta tu corazón, que aún era mío, y poco a poco te fue envolviendo....y poco a poco te fuistes yendo.....Si grande fue tu amor cuando viniste, más grande fue el dolor cuando te fuiste....Triste tañido de las campanas, doblando en mi soledad.....Cada vez que me recuerdes, la noche amiga me lo dirá, y donde el cielo y el mar se pierden ¡cuántas estrellas me alumbrarán!...Cada vez que me recuerdes, tu pensamiento me besará...y cuando el fin de tu vida llegue, junto a tu vida me sentirás....

Se quedó escuchado la música, sin poder moverse, gracias al silbidito de la pava, volvió su mirada de nuevo a la ventana, se sentó y utilizó su mesita de madera, acariciaba sus asas, y sus patitas torneadas, era un ir y venir, un entrar y salir de su vida, saboreó el mate, mientras la música seguía sonando dando paso a otra canción, y después de arreglarse decidió salir a la calle, lo mejor que podía hacer es ir al lago, allí se sentía bien, era estar consigo mismo, era como navegar entre nubes, era una sensación difícil de explicar, lo único que sabia, que allí era como reencontrarse, nada le haría sentir mejor, que estar cerca de Aluminé en ese momento

Camino hasta las cuadras que estaban en la parte trasera de la casa, entró y se acercó a Troilo era tanguero hasta para eso, le puso el nombre a su caballo con todo el respeto a "Pichuco", primero pensó en Aníbal pero Troilo quedaba mejor, no había otro caballo como ese, cuando corría y trotaba "era música", ágil, firme y suave al tiempo, como el roce de los dedos del gordo en el bandoneón, se subió encima de él, y tras acariciarlo, y pasar sus dedos entre las crines, le dio una palmadita, y empezaron su andanza.

Héctor necesitaba ese paseo, necesitaba que la mañana le refrescase la cara, necesitaba sentir el aire, cabalgando llegó hasta el lago, el lago era enorme y pese a que era mucha la gente que lo visitaba, el tenia su rincón particular, conforme fue llegando empezó a sentirse mejor, amaba su lago, descendió del caballo, y aunque al ver el lago un nudo le apretaba su garganta, se refrescó su cara con el agua, ató el caballo en el árbol más cercano, se sentó sobre la hierba, y se apoyó con la espalda en el tronco, dejó su pequeña mochila al lado, sólo sacó el libro con intención de leer luego un rato, pero era demasiada la belleza del lugar, para distraer su mirada ni un instante, siempre que Héctor se acercaba a Aluminé, eran tan fuertes sus sensaciones, que es como si el mundo se parase en ese instante, se emocionó, eran demasiadas emociones acumuladas en su interior, notó el sabor del saladito de sus lágrimas, pero eso era bueno, es necesario dejar fluir de nuestro interior los sentimientos, expresar, eso nos hace sentirnos vivos, vivos y sensibles, vivos y fuertes, cerro los ojos y seguía viendo el lago, que sensación maravillosa, que bienestar, sólo habría deseado poder compartir ese momento con Milena, sentir su mano y poder acariciar la hierba juntos, la hierba verde y suave, el olor de la tierra mojada, abría los ojos para darse cuenta del lugar, para no perderse ni un minuto.


No había dormido bien y el cansancio se le apoderaba, la sensación de estar bien, hacia que sus ojos se cerraran, y le costase cada vez más abrirlos, un tibio sol le calentaba la cara entre las hojas y las ramas del árbol, no le quemaba, era cálido, miró el suelo y como por arte de magia, dos hojitas entrelazadas rodaron frente a él, se sonrió, parecían extraídas de su foto, pero se sentía cansado y de nuevo la necesidad de cerrar los ojos,era mayor a su voluntad de mantenerse despierto, mientras la brisa del aire le acariciaba incesante.


Se quedó dormido, no sabe si dormido o aletargado, pero en su mente, en sus sueños, o en su imaginación, Aluminé tomó forma de mujer, el lago se fue encogiendo en lo ancho y extendiéndose en lo alto, una mujer de cuerpo traslucido formada de gotas de agua, era un cuerpo que se podía traspasar, volvió a sentir la música en su mente, un tango que repiqueteaba incesante, el último que había sonado en su casa...

(SILENCIAMOS DEEZER)


Estás clavada en mi, te siento en el latir abrasador de mis sienes... te adoro cuando estás...y te amo mucho más cuando estas lejos de mi...Tengo miedo de perderte de pensar que no he de verte..
sintió levantarse del suelo, sintió el abrazo de Aluminé, notó mojarse la cara, sintió ese tango, como lo bailaba con los pies descalzos sobre la hierba, notaba la frescura del agua de Aluminé, y el calor de la música, sintió el recuerdo de Milena, no sabia lo que le pasaba, una alucinación, una fantasía, pero se sentía bien, era como traspasar el túnel del tiempo, del presente al pasado, del pasado al futuro,y la sensación de que se reencontraba con ella, y en ese pequeño lapsus de magia o sueño, logró despertarse, se asustó por sentir su camisa empapada de agua y no saber si era sueño o realidad, pero al mirar a su entorno, el tibio sol había desaparecido
y había dado paso a un día gris y lluvioso, la lluvia que lo había empapado había



hecho que despertara, aunque una sensación difícil de explicar sentía dentro de su corazón, aunque al mismo tiempo se sentía bien, los días grises siempre fueron su aliado, las horas habían pasado demasiado deprisa y decidió regresar.


Al entrar en su casa, y antes de que le diera tiempo a cambiarse, sonó el teléfono, ¡Hola Héctor! .....¡Milena! ...como son largas las semanas.... ¿la oyes?....se me saltan las lágrimas... no cielo ...cuento los días amor...

Bueno Dodi, ya es muy tarde, debes dormir o mañana no vas poder levantarte a la hora, sólo otro capitulito mami, no Dodi, es ya muy tarde...¿y hoy no adornastes con estrellas mi cuarto?...¿quién dijo eso? no sólo lo adorne, hoy vamos a coger directamente las estrellas, el cielo eres tu mi amor, dame la mano Dodi...las maderitas se quedan aqui...¿sabes una cosa Dodi?...el que mami, TE QUIERO MUCHO MI PEDACITO DE CIELO...¿sólo un pedacito? no cariño, además eres mi collarcito de melones...¡mami no me digas eso! te embromo tesoro, anda vamos a coger las estrellas, corre antes de que se vayan.



Llegaron a la habitación Dana su perra les había adelantado en sus pasos, después de coger las estrellas una a una, Dodi se metió en su camita y se dejo arropar bajo las caricias de su madre, la caja de música le acuno en sus sueños, Mi Refugio era porteño ya desde su infancia y creció arropado por el dos por cuatro... tras los últimos compases Dodi se durmió.



Su madre se quedó contemplándolo un buen rato, como el que contempla una obra de arte, la mejor obra de arte de su vida, cerró con cuidadito la habitación, y antes de acostarse se tomo un mate bien calentito, echó un vistazo de nuevo al libro, pero decidió dejar el siguiente capitulo para otro día.

Felices sueños.



PD: Cuando escribí esta historia, en Marzo del 2007, desconocía totalmente la leyenda del Lago Aluminé, me refiero a que imaginé el lago como a una mujer, y las casualidades de la vida, sin ser exactamente lo mismo han hecho que exista una relación, aunque hay quién dice que las casualidades no existen sino la CAUSALIDAD.


TANGOS:
CADA VEZ QUE ME RECUERDES
PASIONAL
REMEMBRANZAS

miércoles, 8 de octubre de 2008

GRICEL..

Esta es la historia real de un amor que parecía imposible, un tango que hizo vibrar, como todo lo que hizo Contursi, gran parte de su obra fue inspirada por este amor.

(SILENCIAMOS DEEZER...y escuchamos Gricel)



Letra: José Maria Contursi.
Música: Mariano Mores.


No debí pensar jamás
Y sin embargo te busqué
hasta que un día te encontré
y con mis besos te aturdí
sin importarme que eras buena.
Tu ilusión fue de cristal,
se rompió cuando partí,
pues nunca, nunca más volví...
¡Qué amarga fue tu pena!

"No te olvides de mí,
de tu Grisel",
me dijiste al besar
el Cristo aquél...
Y hoy, que vivo enloquecido
porque no te olvidé,
ni te acuerdas de mí,
¡Grisel!, ¡Grisel!

Me faltó después tu voz
y el calor de tu mirar,
y como un loco te busqué
pero ya nunca te encontré
y en otros besos me aturdí.
¡Mi vida fue todo engaño!
¿Qué será, Grisel, de mí...?
¡Se cumplió la ley de Dios
porque sus culpas ya pagó
quien te hizo tanto daño!


Esta historia, ha sido transcrita literalmente del libro CIEN TANGOS FUNDAMENTALES de Oscar del Priore e Irene Amuchástegui, las imágenes, han sido localizadas en internet.


Es sabido, porque es una de las historias más conmovedoras de toda la tradición del género, que en el lamento de José María Contursi por Gricel no hay nada de fantasía.
Gricel existió. Fue primero el amor imposible del poeta, más tarde su poco escrupulosa conquista, enseguida su remordimiento y su obsesión. Finalmente al reencontrarse tres décadas después del principio, la compañera de sus últimos años.


En 1934, la jovencita Susana Gricel Viganó viajó a Buenos Aires invitada por las hermanas Nelly y Gori Omar, sus amigas cancionistas del pueblo bonaerense de Guaraní. De visita en la porteña radio Stentor, donde acompaño a las Omar, Gricel conoció a José María Catunga Contursí, en lo que probablemente no fue más que una breve presentación formal. Entonces, Catunga-hijo del legendario letrista Pascual Conturi- tenía veintidós años, ya había dado a conocer su vals Tu nombre (con música de Raúl Portolés Peralta) y trabajaba en la radio como locutor. Y Gricel era una quinceañera en la que ya florecía la gracia que un año después le valdría la banda de Miss Capilla del Monte en el concurso de belleza del pueblo cordobés en el que estaba establecida con sus padres. Es improbable que Catunga no lo haya advertido.

Para 1938, cuatro años después del fugaz encuentro con Gricel, Contursi vivía con su esposa Alina y sus hijas en la calle Otamendi 539 de Buenos Aires, capeando los conflictos provocados en el matrimonio por sus continuas infidelidades y su predilección por la vida nocturna (según comentaron sus hijas). Una extraña enfermedad intestinal comenzó a aquejar al poeta y los médicos recomendaron una temporada de reposo en las tierras de Córdoba. En la Capilla del Monte, Catunga procura el reencuentro con Gricel y se sella el romance.

Entre 1938 y 1940 se suceden varios viajes de Contursi a Capilla del Monte. Hasta que el poeta decide permanecer definitivamente junto a su esposa, de la que nunca se había separado. Pero Gricel no había dejado en el poeta la liviana impresión de una aventura. Sino las profundas huellas de amor y remordimiento del tango que lleva su nombre, para el que el poeta encontró un compositor ideal en el lírico Mariano Mores. Y un cantor emblemático en Francisco Florentino, a quien Catunga consideró el mejor intérprete de su obra, y quién la grabó como cantor de la orquesta de Aníbal Troilo el mismo año del estreno.

En una investigación llevada a cabo en Capilla del Monte (y publicada en Clarín en 1994), el periodista Horacio Azpiolea reconstruyó la historia. Según su trabajo, es Ciriaco Ortiz, el talentoso bandoneonista cordobés, quien visita a Gricel en 1962 en Capilla del Monte, en la hostería que habían fundado los padres de ella, para confiarle que Contursi llevaba mucho tiempo en una situación desesperada. En la atrapante conferencia “José María Contursi. Recuerdos y Reflexiones”, dictada por Alicia y Amalia Contursi, las hijas del poeta, la primera describe este estado de cosas. “Ha quedado (Contursi) sin su compañera de toda la vida y la madre de sus cuatro hijos. No tiene más medios económicos que lo que cobra por sus tangos y los de su padre. No hay propiedades ni dineros…
Eso sí: los gastos del Buffet son abultados: el alcohol lo está atrapando…En 1956 muere su madre y allí se produce el derrumbe. Entra en una depresión muy fuerte. Pasan años de encierro en su propia casa, donde la musa está dormida y hasta ha quedado postergado el caballero noctámbulo. Un día gris como tantos otros…se produce el milagro”

El milagro al que se refiere Alicia, provocado por la intervención de Ciriaco, es la decisión redentora de Gricel-que también ha quedado viuda- de viajar a Buenos Aires en busca del poeta. No vuelven a separarse. Y Contursi, que posiblemente había recordado tácitamente a Gricel en otros tangos además del homónimo (tal vez En esta tarde gris, tal vez, Cristal) ahora escribe Otra vez Gricel.

En 1967 se instalan en la capilla del Monte. Martín Flores Fernández, en una comunicación de 1980 a la Academia Porteña del Lunfardo, aporta: “Susana Gricel Viganó contrajo enlace con José María Conturi el 16 de agosto de 1967. Según consta en el libro III de Matrimonios, folio 265, de la parroquia de San Antonio de Papua, Capilla del Monte. El tenía 56 y ella 47”.

Gricel tuvo muchas versiones logradas. Francisco Canaro lo grabó con su orquesta y la voz de Eduardo Adrián, en fecha inmediata al estreno. También lo registraron, en distintas épocas. Libertad Lamarque, Charlo, Roberto Goyeneche, Hugo Marcel, Néstor Fabián, Amadeo Mandarino, Alberto Bianco, la orquesta de Alfredo De Angelis con la voz de Marcelo Biondini y la de Ernesto Franco con Carlos Damián. Existen versiones de Don Goyo (René Cospito) y de Lucio Demare en solo de piano.
Por su parte, el compositor de la obra, Mores, lo grabó con la voz de Enrique Lucero, y también en una versión sin canto, exaltadamente lírica, que subtituló “Fantasía melódica”

Llego al cine, cantado por Alberto Vila en la película, Adiós, Pampa mía (dirigida por Manuel Romero) y por Hugo del Carril en la película Pasión imposible (Luis Bayón Herrera).

Mi profundo agradecimiento a quién me facilitó el libro, y al libro en si que me permitirá poder daros a conocer a través de las canciones, la propia historia del contenido de sus letras.