
Tenía una cita… se puso sus zapatos de tacón alto , su vestido negro de tirantes, y se perfumo con jazmín, se recogió el pelo , ando como una gacela y se dirigió al equipo de música, hacía calor y entreabrió la puerta de la terraza, una leve brisa hizo danzar la suave organza de la cortina del salón que la acaricio sin querer, fue una invitación a la danza, como un ritual …cada uno de julio bailaba para él, tan sólo una vez lo tuvo como maestro, pero sus enseñanzas como milonguero marcaron cada uno de sus pasos y su técnica quedo impregnada en todos sus movimientos, bailaba desde el sentimiento y con la pasión que el tango despertaba en ella ya desde los primeros compases, nunca olvido a su maestro…porque el tango era él, CARLOS GAVITO mientras bailas en las nubes, acompañado de la música de los grandes maestros, con el bandoneón de “Pichuco”, o la voz de Gardel, aquí en la tierra te recordaremos estés donde estés.

SILENCIAMOS DEEZER


