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viernes, 1 de julio de 2011

CARLOS GAVITO...DUENDE DEL TANGO.


Tenía una cita… se puso sus zapatos de tacón alto , su vestido negro de tirantes, y se perfumo con jazmín, se recogió el pelo , ando como una gacela y se dirigió al equipo de música, hacía calor y entreabrió la puerta de la terraza, una leve brisa hizo danzar la suave organza de la cortina del salón que la acaricio sin querer, fue una invitación a la danza, como un ritual …cada uno de julio bailaba para él, tan sólo una vez lo tuvo como maestro, pero sus enseñanzas como milonguero marcaron cada uno de sus pasos y su técnica quedo impregnada en todos sus movimientos, bailaba desde el sentimiento y con la pasión que el tango despertaba en ella ya desde los primeros compases, nunca olvido a su maestro…porque el tango era él, CARLOS GAVITO mientras bailas en las nubes, acompañado de la música de los grandes maestros, con el bandoneón de “Pichuco”, o la voz de Gardel, aquí en la tierra te recordaremos estés donde estés.




SILENCIAMOS DEEZER

miércoles, 1 de julio de 2009

DANZANDO EN SUS PASOS


(Foto: Carlos Gavito y Maria Plazaola)

El calor era muy denso, difícil conciliar el sueño, noche de verano que tras los postigos dejaba ver la luz que iluminaba el jardín.

Las puertas abiertas dejaban pasar una brisa suave pero que no refrescaba el ambiente,
las sombras de los árboles se erguían majestuosas y bailaban al ritmo del agua de la fuente, se apoyo en el quicio de la puerta y se puso a contemplar la noche, como el que mira un espectáculo que cambia diariamente de escena, pensó en poner música, pero dudo por lo avanzado de la hora, aunque los vecinos más cercanos quedaban lejos de la casa, y ningún sonido podía perturbar sus sueños.
(Foto: Carlos Gavito y Maria Plazaola)
Se dirigió al equipo de música y el dos por cuatro desde el fuelle empezó a sonar, volvió sobre sus pasos y sintió que las estrellas brillaban con mas fuerza, sobre todo una de ellas, una que desde el 1 de julio del año 2005 acompaña a todas las demás, Carlos Gavito duende de la noche, Pugliese, Troilo y cuantos abrieron camino entre la vía láctea y se adelantaron en tu viaje, pondrán la música y tu la danza.

Miró hacía el jardin de nuevo, el duende del tango la envolvió y pisando la hierba bailó su danza invisible, no siempre se tiene la suerte de poder bailar entre las estrellas y con ellas.


SILENCIAMOS DEEZER

CARLOS GAVITO Y MARIA PLAZAOLA