
La lluvia caía incesante, las calles eran un auténtico laberinto de luces y coches, de surcos de agua que se colaban por las alcantarillas, la ciudad en días como estos acababa convirtiéndose en un caos.
La escuela de baile “EL PORTEÑITO”, afortunadamente para los alumnos, quedaba un poco alejada del bullicio de la gran ciudad.
Era una gran casa de campo rehabilitada, que perteneció a gente ilustre y cuyo hereditario según el testamento, era el Ayuntamiento de la ciudad, con el firme propósito, que se cumplieran los deseos de sus dueños, se convertiría en una escuela de baile, ellos así lo habían dispuesto, ya que provenían de familia de músicos, cuya devoción no era otra que EL TANGO, así lo disponían y así se llevó a cabo a la desaparición de estos.

La casa estaba en el campo, en días de lluvia y pese al trastorno que eso supone en ocasiones, era una gozada ver la mansión rodeada de los verdes campos, con olor a tierra mojada, sentir la humedad en los pies, pero disfrutar del paisaje colorista que sólo la naturaleza es capaz de ofrecernos.
En días así y para que la humedad no se condensara dentro, se bailaba con las puertas abiertas, sentir la música desde adentro viendo llover afuera, era un sentimiento difícil de explicar, pero era una sensación maravillosa, una mezcla rara de fantasía, de felicidad, de estar en otro mundo.

El sótano apenas se utilizaba, viejos baúles cargados de polvo, instrumentos de música tapados con sábanas blancas, aunque el color del tiempo se apoderaba un poco de ellas, un gramófono, discos de la VOZ DE SU AMO, partituras, montañas de partituras, un inmenso tesoro salvaguardado por dos singulares personajes, ajenos a lo que todo aquello suponía, “EL SENTIMIENTO TANGO” de cuantos pudieran contemplar tan maravilloso espectáculo.

Hacía poco que la escuela había abierto sus puertas, RIFI Y RAFE, que así se llamaban la pareja de ratones que habitaban en el sótano, se sorprendían a cada momento de cuanto sucedía en la planta de arriba.
Una pequeña rendija a modo de ventanita, les permitía ver el suelo de la escuela. Un suelo regio de madera barnizada de grandes tablones, y montones de pies que deambulaban de un lado a otro, pies y más pies decían, y se miraban el uno al otro, asombrados por los calzados que a sus ojos les parecían un arma implacable ¡Qué tacones! Los veían como agujas afiladas de bonitos colores ¡pero agujas al fin! Y los de ellos ¡eso eran apisonadoras!, asomaban sus hocicos entre la rendija y sus ojos se extendían por toda la sala, incluso hasta el jardín ¡que gente más rea! ¡todos los días hacen lo mismo! Pisan y pisan ¡mira! ¡mira!...se le ha llevado el pie!...¡ayyyyyyyyyyy! ¡que nos cae encima! Vieron en un boleo sobrevolar por encima de sus cabezas, una larga pierna de mujer enfundada en una media de rejilla, cuyo tacón aterrizó justo frente a la rendija, en una pisada decidida y segura, RIFI dió un salto atrás temiendo por su hocico ¡casi me mata RAFE!.

Aquella música se les iba metiendo en sus cabecitas un día tras otro, tanto es así que RIFI empezaba a sentir el gusanito de la música en sus pies, se cogía el rabito y daba sus primeros pasos de un lado a otro, ante los ojos de RAFE que se moría de risa viéndola ¡tú estás loca! ¡jijiji! Ven RAFE, ya verás mira como lo hacen…desde la rendija miraron hacia arriba las figuras de los bailarines, les daba la sensación de la torre EIFFEL vista desde abajo, aún así alcanzaban ver el abrazo y la sensualidad con la que se movían, nunca se les había ocurrido mirar la posición del baile, sólo se habían entretenido en contemplar los pies ¡uyyyy! Dijo RAFE ¡me gusta!...trato de imitarlos, pero en el primer intento, le piso el rabito a RIFI ¡eres un patoso!...¡es la primera vez que lo hago!...¡dame tiempito!.

RIFI agarró su rabito, que lo colocó entre ambas manos, la suya derecha y la de RAFE izquierda, RAFE decía…¡creo que este baile me está gustando!, RIFI se ruborizó, y empezaron a moverse al tiempo que pisaban unos cuantos pentagramas de las partituras que se hallaban sobre la mesa, se movían entre NOCHERO SOY Y SI SOS BRUJO, entre TU PALIDA VOZ Y DANZARIN, en un momento dado una de las bailarinas se agachó para sujetarse mejor el zapato, no daba crédito a sus ojos, aquello no se podía creer ¡por favor!...de pronto el estruendo de un trueno, se mezcló con el sonido insistente del despertador….MILENA saltó sobresaltada de la cama, llovía incesantemente, las calles eran un auténtico laberinto de luces y coches, de surcos de agua que se colaban por las alcantarillas, miró a través de la ventana, entre las gotas de lluvia que se deslizaban sinuosas por el cristal, en días como estos la ciudad era un auténtico caos.

Sentía el olor del pan caliente, que pese a la lluvia se filtraba por las rendijas de la ventana, el olor de las medias lunas recién hechas, pasó su mano tratando de desenredar su cabello que caía sobre su frente, esbozó una sonrisa y sintió el abrazo lejano de su pareja de baile que no tardaría en pasar a buscarla, lejano y cercano, porque nada deseaba más, vio un pequeño ratoncito que cruzaba la calle y se escondía por debajo de las aceras…¿será RIFI o RAFE? Sonrió de nuevo, y mientras se arreglaba…POR LA VUELTA empezó a sonar en el equipo de música…
Al cabo de un rato sonó el teléfono…¿MILENA? …siiiiiiiii, te espero abajo amor…ya bajo mi pedacito de cielo…..la,la la larala…..
Ahora tenéis que cerrar los ojitos.... escuchar la música... y bailar con la imaginación, besos a todos con mucho amor y mucho tango.

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